Flipped Classroom

El arte de saber preguntar en flipped classroom

Uno de los puntos más importantes a la hora de comenzar a aplicar el modelo flipped classroom en las aulas es conocer la diferencia entre vídeos educativos y vídeos flipped. La razón principal se centra en el hecho de que cuando preparemos un contenido audiovisual (como puede ser un vídeo) este ha de estar enriquecido con las preguntas adecuadas que hagan que los alumnos avancen tanto cognitiva como académicamente desde las destrezas de orden inferior a las de orden superior. Será entonces cuando consigamos transformar un contenido teórico en un producto real, tangible y cercano a nuestros alumnos.

Esto dependerá mucho de lo que queramos conseguir con un vídeo flipped. Por lo tanto, no deberemos enviar un vídeo para que simplemente sea visualizado. Al enriquecerlo con preguntas adecuadas, crearemos un itinerario de aprendizaje que debe motivar y seducir a nuestros alumnos. Será entonces cuando les propongamos responder preguntas más específicas que estarán alineadas con los contenidos y estándares correspondientes a la materia que estemos impartiendo.

Tras la lectura de Learning Analytics: la narración del aprendizaje a través de los datos (Daniel Amo y Raúl Santiago), he decidido publicar esta entrada en la que los autores describen qué tipo de preguntas debemos formular a los alumnos cuando decidamos enriquecer nuestros vídeos. Creo muy acertado el título del capítulo (El arte de saber preguntar) y que ya tuvo un espacio de trabajo en el desarrollo de los cursos de verano del año pasado. Del mismo modo, el modo en el que preguntemos incidirá directamente en el tipo de respuestas que obtengamos y, así, poder visualizar la trayectoria de aprendizaje de nuestros alumnos y el modo en el que aprenden.

Por lo tanto, los profesores que implantamos flipped classroom en nuestras aulas debemos ser conscientes de la importancia que tiene tanto la creación como diseño de las preguntas y que nos aportarán datos sobre el modo en el que no solo aprenden nuestros alumnos, sino también cuánto son capaces de aprender y hasta dónde pueden escalar desde las LOTS hacia las HOTS. Los autores nos hacen reflexionar que el hecho de no hacer preguntas equivale a no comprender, así como las preguntas superficiales conllevan respuestas superficiales. Sin embargo, si ofrecemos preguntas activas obtendremos tanto alumnos como respuestas activas y que estén directamente involucradas con nuestros objetivos de aprendizaje.

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Tal y como se observa en la infografía anterior, los distintos perfiles del aprendizaje tecnológico, según Beth Lynne demuestran que tienen una relación directa con las distintas inteligencias que día a día tenemos en las aulas. En este sentido, la creación de distintos tipos de preguntas generará un ambiente de trabajo variado y más amplio al que todos los alumnos podrán acceder y “explotar” sus habilidades más innatas hacia el aprendizaje, teniendo en cuenta la tecnología como medio para poder conseguir llegar a ellos.

Me gustaría concluir compartiendo el paradigma de distintos tipos de preguntas que tanto Daniel Amo como Raúl Santiago aportan en su última publicación y que debería valorarse a la hora de diseñar las preguntas para nuestros vídeos flipped:

  • Preguntas factuales: Son aquellas que se incluyen sobre temas que ya se han tratado en clase. La rapidez de respuesta nos dirá mucho si “saben” o “no saben”.
  • Preguntas procedimentales: Son preguntas que se relacionan con un contenido y necesitan de más tiempo por parte de los alumnos para su respuesta.
  • Preguntas con respuesta en el mismo enunciado: hace que los alumnos reflexionen sobre el contenido de un modo más profundo, centrándose en el contenido. Un ejemplo pueden ser las preguntas de opción múltiple.
  • Preguntas sobre contenidos nuevos. En este caso, buscamos asombrar a los alumnos y destacar quiénes saben que no está en el vídeo. Es ideal para enlazarlos con contenidos que el profesor sabe que vendrá a continuación y que nos servirá de “gancho” más adelante.
  • Preguntas basadas en una imagen. Este tipo de preguntas tiene un carácter espacial y visual, por ejemplo, si usamos un mapa conceptual o una infografía sobre la que queremos hacer una pregunta.