La deconstrucción de los criterios de evaluación.

La objetividad y claridad con la que debemos compartir los objetivos de aprendizaje están muy relacionados con la alineación constructiva de nuestras secuencias didácticas. ¿Qué quiero decir con esto? Nuestros referentes para la evaluación, los criterios de las respectivas áreas o materias, deben tener una coherencia con las evidencias de aprendizaje que solicitamos o pedimos a nuestro alumnado.

Considero que este debe ser el punto de partida hacia una evaluación tanto para el aprendizaje como aprendizaje a través de la evaluación formativa. La pregunta que nos podemos hacer es «¿qué saben hacer nuestros estudiantes con lo que saben?» Para ello, deberemos pedirles evidencias con las que poder medir el nivel de logro que han trabajado respecto a unos criterios de evaluación previamente seleccionados y compartidos con nuestros estudiantes.

Un análisis detallado de los criterios de evaluación nos sitúa en la antesala del diseño didáctico y pedagógico con el objetivo de determinar qué acciones evaluables son las más adecuadas y coherentes para requerir tanto las evidencias de aprendizaje como vincularlas con los referentes de la evaluación a los que debemos dar respuesta.

La lectura de «Otra evaluación es necesaria. Guía para hacerla posible» por José María Falcó Baudet propone una estrategia de evaluación formativa en el aula que considero interesante compartir. Dicha estrategia, la deconstrucción de los criterios de evaluación, puede suponer tanto un plan para crear preguntas a lo largo del proceso de evaluación formativa, como oportunidad para diseñar acciones o actividades evaluables con las que desarrollar las acciones que los criterios de evaluación demandan.

Si bien es cierto que el autor orienta la técnica hacia la creación de preguntas, su análisis o deconstrucción pueden ser de ayuda para los diferentes tipos de evaluación: diagnóstica (como preguntas para analizar los conocimientos previos de los estudiantes) o formativa (como punto de partida para la creación de las actividades o acciones evaluables).

Centrándonos en esta temática, el autor propone cuatro pasos o estrategias para deconstruir el criterio de evaluación:

  1. Identificar conceptos y acciones.
  2. Identificar el tipo de objetivo de cada acción.
  3. Determinar las ideas esenciales.
  4. Enunciar preguntas enriquecedoras.

Veámoslo con un ejemplo partiendo del siguiente criterio de evaluación:

Criterio de la materia de Lengua Castellana y Literatura (1ESO, Andalucía).

CE 3.1 Realizar narraciones orales sencillas, organizando el contenido ajustándose progresivamente a las convenciones propias del género discursivo, con fluidez, coherencia, cohesión y el registro adecuado, utilizando de manera eficaz recursos verbales y no verbales.

Paso 1: Identificar conceptos y acciones.

Conceptos: 

  • Narraciones orales, organización del contenido,
  • Género discursivo, fluidez, coherencia, cohesión, registro, recursos verbales y no verbales.

Acciones:

  • Realizar.
  • Organizar.
  • Ajustarse.
  • Usar eficazmente.

Paso 2: Identificar el nivel de conocimiento.

Objetivos de conocimiento: 

  • Realizar narraciones orales sencillas,
  • Ajustarse a las convenciones del género discursivo de modo progresivo, con fluidez, coherencia cohesión y el registro adecuado.
  • Usar recursos verbales y no verbales eficazmente.

Objetivos de desempeño:

  • Realizar narraciones orales sencillas.

Paso 3. Determinar las ideas esenciales.

Respecto al criterio que hemos seleccionado, las ideas esenciales a tener en cuenta serían:

  • Conocer las características del texto propuesto nos ayudará a analizarlos adecuadamente.
  • Considerar aspectos como la fluidez, la coherencia, la cohesión y el registro enriquecerá nuestro análisis.

Paso 4. Enunciar preguntas enriquecedoras.

En esta sección, podemos usar la deconstrucción del criterio de evaluación seleccionado para formular preguntas tanto de modo diagnóstico como formativo y formador. Estrategias como «ACE«, «Think, pair, share«, «Cold-calling» o «One-minute paper« pueden ser tenidas en cuenta. Partiendo del criterio de evaluación seleccionado, se podrían proponer las siguientes:

Coherencia y cohesión: 

  • ¿Cómo has organizado las ideas en tu narración para asegurar que sea coherente y cohesiva?
  • ¿Puedes identificar las partes de tu narración (introducción, desarrollo, nudo, y conclusión) y explicar cómo cada una contribuye a la historia?

Género discursivo:

  • ¿Qué subgénero narrativo has elegido para tu narración y por qué?
  • ¿Cómo te aseguraste de seguir las convenciones de este género durante tu narración?

Fluidez y registo:

  • ¿Qué estrategias has usado para mantener la fluidez en tu narración?
  • ¿Cómo has adaptado tu registro lingüístico al público objetivo de tu narración?

Recursos verbales y no verbales.

  • ¿Qué recursos verbales (como el uso de adjetivos, adverbios, o figuras retóricas) empleaste para enriquecer tu narración?
  • ¿Cómo incorporaste recursos no verbales (como gestos, expresiones faciales, o tono de voz) en tu narración y qué impacto tuvieron en la audiencia?

En resumen, los cuatro pasos que componen la deconstrucción del criterio de evaluación propuestos por Falcó Baudet nos invita a varias posibilidades. Por un lado, pueden servirnos como referencia para la creación de la herramienta de evaluación con la que analizar y valorar el desempeño de nuestro alumando. Por otro lado, considero que puede ser una estupenda oportunidad para trabajar la metacognición o reflexión con nuestros estudiantes a lo largo del proceso de aprendizaje. Para ello, deberemos proponer momentos clave o paradas para ello, conectando con lo que están realizando y analizando el momento en el que están. Para ello, deberemos hacer visibles en todo momento los objetivos de aprendizaje y de qué manera se están llevando a cabo en clase.

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