Sabemos que el conocimiento que el estudiante ya posee en su estructura cognitiva es, posiblemente, la variable más importante para determinar qué y cómo aprenderá. Sin embargo, en muchas ocasiones, nuestras clases se dirigen directamente hacia los aspectos teóricos que se abordarán sin preparar cognitivamente a nuestro alumnado.
Tras leer el libro de Sarah Cottingham, Ausubel’s Meaningful Learning in Action, me ha parecido muy interesante cómo aborda precisamente la cuestión de preparar al alumnado para que aprenda significativamente (capítulo 10). Para lograr este objetivo, se expone que es fundamental activar ideas generales antes de profundizar en el contenido. Sin este “calentamiento previo” mental, los nuevos conceptos adquiridos pueden generar un choque cognitivo que dificulta la comprensión y la retención a largo plazo.
Los organizadores previos: un puente hacia el conocimiento
En dicho capítulo, Cottingham nos presenta los organizadores previos: herramienta propuesta por David Ausubel. Lo llama «organizador» porque ayuda a estructurar el conocimiento existente para crear un marco de referencia y así reducir la carga cognitiva en el proceso y «previo» porque se usará antes de desarrollar o profundizar en los contenidos. Podemos decir que su función principal es actuar como un puente cognitivo entre lo que el alumno ya sabe y lo que necesita saber. No se trata simplemente de dar una introducción, sino de activar y organizar la estructura mental del estudiante para que la nueva información sea asimilada de manera eficiente.