Los organizadores previos de David Ausubel

Sabemos que el conocimiento que el estudiante ya posee en su estructura cognitiva es, posiblemente, la variable más importante para determinar qué y cómo aprenderá. Sin embargo, en muchas ocasiones, nuestras clases se dirigen directamente hacia los aspectos teóricos que se abordarán sin preparar cognitivamente a nuestro alumnado.

Tras leer el libro de Sarah Cottingham, Ausubel’s Meaningful Learning in Action, me ha parecido muy interesante cómo aborda precisamente la cuestión de preparar al alumnado para que aprenda significativamente (capítulo 10). Para lograr este objetivo, se expone que es fundamental activar ideas generales antes de profundizar en el contenido. Sin este “calentamiento previo” mental, los nuevos conceptos adquiridos pueden generar un choque cognitivo que dificulta la comprensión y la retención a largo plazo.

Los organizadores previos: un puente hacia el conocimiento

En dicho capítulo, Cottingham nos presenta los organizadores previos: herramienta propuesta por David Ausubel. Lo llama «organizador» porque ayuda a estructurar el conocimiento existente para crear un marco de referencia y así reducir la carga cognitiva en el proceso y «previo» porque se usará antes de desarrollar o profundizar en los contenidos. Podemos decir que su función principal es actuar como un puente cognitivo entre lo que el alumno ya sabe y lo que necesita saber. No se trata simplemente de dar una introducción, sino de activar y organizar la estructura mental del estudiante para que la nueva información sea asimilada de manera eficiente.

Tipos de organizadores previos

Para implementar esta herramienta con éxito, en el capítulo se distinguen dos tipos principales de organizadores: los expositivos y los comparativos. Los organizadores expositivos se utilizan cuando el contenido es totalmente nuevo o desconocido para el alumnado, proporcionando una activación previa de una idea general que sirve de anclaje para la información futura. Por el contrario, los organizadores comparativos se emplean cuando el estudiante ya tiene conocimientos previos relacionados que podrían generar confusión; su objetivo es resaltar similitudes y diferencias para facilitar una integración o relación entre ellas y así evitar que el nuevo concepto pueda confundirse.

1. Ejemplo de organizador previo expositivo: textos argumentativos en Lengua Castellana y Literatura (1º ESO)

Para este tipo, os comparto un supuesto en el caso de los textos argumentativos en la materia de Lengua en 1ºESO: un organizador expositivo sería adecuado para que el alumno asimile la idea de que el lenguaje no solo sirve para transmitir datos, sino para transformar la realidad del receptor. Para ello, podemos presentar el concepto general de persuasión mediante una analogía sencilla que actúe como modelo concreto: imaginad que las palabras son herramientas de construcción de puentes entre dos personas que piensan de forma distinta.

El objetivo de este tipo de textos es lograr que la otra persona cruce el puente hacia nuestra idea o tesis, utilizando las palabras para convencerla o argumentar nuestra opinión. De este modo, el estudiante comprende que la argumentación es, esencialmente, una herramienta de influencia social, lo que le permite entender la estructura de la tesis y los argumentos no como conceptos aislados, sino como las herramientas necesarias para que construyan tanto una charla persuasiva como planificar su intervención en un debate en clase.

2. Ejemplo de organizador previo comparativo: condicionales en Inglés (4º ESO)

En 4º de ESO, donde los alumnos ya están familiarizados con la primera condicional, la introducción de la segunda y la tercera suele conllevar el riesgo de que confundan o mezclen las estructuras gramaticales. En este caso, resultaría eficaz aplicar un organizador previo comparativo centrado en la diferencia entre la realidad e hipótesis. Este enfoque permitirá establecer un apoyo previo para comprender hechos reales que pueden suceder (primera condicional) con aquellos que sean hipotéticos o irreales cuyos tiempos verbales justifican la probabilidad de que lo expresado ocurra o no.

¿Un organizador previo es un resumen?

Cottingham además nos aclara que es importante saber diferenciar un organizador previo frente al resumen ya que su finalidad pedagógica es diferente:

  • Propósito: El resumen busca condensar los puntos importantes de lo que se va a enseñar mientras que el organizador previo busca activar y organizar un marco de conocimiento para que el detalle pueda ser asimilado.
  • Nivel de detalle: El resumen es una versión breve del contenido (ej. las reglas de la rima o la lista de tiempos verbales). Por el contrario, el organizador previo utiliza ideas o conceptos más generales (ej. el concepto de subjetividad en la argumentación o de probabilidad en el uso de un tipo de condicional determinado en inglés).
  • Momento: Un resumen puede darse antes o después. Sin embargo, un organizador previo siempre es anterior, ya que prepara la codificación.
  • Diseño: Para un resumen, seleccionamos lo más relevante del un tema o contenido, pero para un organizador intentamos recuperar de la mente del alumno qué idea o concepto previo conocido puede servir de soporte.

Claves para el aula

La autora añade que para que los organizadores previos resulten verdaderamente efectivos en el aula, es fundamental identificar los momentos en los que el alumnado carece de una preparación cognitiva adecuada, especialmente cuando el tema es complejo o el material de estudio se presenta de forma poco estructurada. En estos contextos, el organizador actúa como una guía esencial que evita que el estudiante se pierda entre los conceptos, siempre y cuando se le dedique un tiempo de aplicación real (como con la retroalimentación) en el que pueda procesar la información de manera activa y no como una simple lectura superficial.

Desde el punto de vista docente, existen características esenciales que garantizan la calidad de este recurso, como presentarlo siempre de forma anticipada y evitar el exceso de detalles que puedan distraer al alumnado del objetivo que perseguimos. También se aconseja que se adapte el lenguaje usado en los organizadores previos a la etapa de los estudiantes, así como emplear relaciones lógicas mediante analogías o modelos gráficos que permitan visualizar la relación entre los conocimientos previos y el nuevo aprendizaje de una manera clara y duradera.

En conclusión, preparar la estructura cognitiva de nuestros estudiantes es el primer paso para un aprendizaje duradero. Creo que estas herramientas actúan como el andamiaje necesario para que el conocimiento no se olvide, sino que se integre. En definitiva, el organizador previo es un recurso que invita al estudiante a crear su propio esquema mental inicial (o proto-schema según la autora) para comprender y asimilar los nuevos objetivos didácticos propuestos por el profesorado.

TODAS LAS CATEGORÍAS

Más entradas