Abrimos el aula al mundo desde Valencia

Durante esta semana se está celebrando el curso de verano «Nos movemos, aprendemos: Mobile Learning» organizado por Mar Camacho y Antonio Monje del CEDEC-INTEF e impartido en la sede de la UIMP en Valencia. He tenido el placer de ser invitado a la mesa redonda que se celebró ayer en el que varios compañeros expusimos nuestros casos de éxito usando la tecnología y dispositivos móviles para empoderar al alumnado por un lado, y por otro, enriquecer la labor docente.

En una mesa redonda repleta de experiencias de éxito, expuse mi experiencia en la que el aprendizaje móvil ha estado presente en mis cursos desde que aposté por la implantación, en primer lugar del flipped classroom y, en segundo lugar, combinándolo con proyectos de aula y ABP (podéis verlo en la presentación interactiva adjunta). Me centré en los REAs que el CEDEC-INTEF ha estado elaborando y facilitando a los docentes para que pudiésemos llevar a cabo proyectos reales en los que la materia de lengua inglesa tenía un marcado carácter práctico y dinamizador. Lo que quise trasladar a los compañeros asistentes al curso es la flexibilidad que este tipo de materiales nos ofrecen y que podemos adaptarlos a nuestra realidad de aula, partiendo de la base de que si queremos apostar por las metodologías activas, debemos cambiar además nuestro modo de evaluar, nuestro modo de medir nuestros aprendizajes en el que, como todos coincidimos, el alumnado debe tomar parte responsable de su proceso de aprendizaje, un rol más activo, más presente, más determinante.

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He podido tener la oportunidad desvirtualizar tanto a Oriol Ripoll como a Tíscar Lara, cuyos proyectos y visión sobre la Educación me han encantado. Además he podido conocer las impresiones y reflexiones de los docentes, que me han transmitido algo en común: una apuesta definitiva por el cambio, una aceptación definitiva de que la escuela necesita nuevos roles, nuevos espacios, nuevas metodologías que alejen de ella la alargada sombra de la educación industrial, que todo no vale para todos o que la información, por ende, el aprendizaje, ya no reside en las aulas, ya que lo podemos obtener el cualquier momento, el cualquier lugar y a cualquier hora: mobile learning.

Al igual que pudimos sentir el año pasado en el curso sobre flipped classroom, he podido comprobar esa apuesta por el cambio compartiendo momentos con los asistentes en la cena, tomándonos un café, desayunando o el trayecto en el autobús hacia y desde la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Hemos reflexionado sobre cuál es el estado real de nuestro sistema educativo, qué problemas o dificultades nos encontraremos, hacia donde queremos ir y qué es lo que realmente necesita la escuela para seguir viva, para seguir generando curiosidad, para seguir siendo un lugar en el que cualquier cosa puede pasar.

Aún quedan algunos días más por compartir y conocer; reflexionar y decidir del resto de perspectivas que más compañeros os aportarán. Seguro que tras esta semana de trabajo vais a volver a casa con otra perspectiva. Una perspectiva que será el punto de partida para que progresivamente vayáis incluyendo el mobile learning en vuestra praxis docente. Nuestro alumnado se lo merece.

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